El hábito de la lectura es un hermoso don, que merece ser desarrollado por la gran mayoría de personas, dado que este, nos hace más humanos y nos ayuda a comprender el mundo. Un buen libro… a través de su contenido, puede evocar en nosotros recuerdos, además despertar sensaciones maravillosas como; la risa, el llanto y hasta nuestra imaginación, al entrar en contacto con mundos imaginarios y personajes excéntricos un ejemplo de ello sería los cuentos clásicos que en algunos casos utiliza el recurso literario de la humanización en animales y objetos inanimados, esto se puede apreciar en cuentos como; Alicia en País de las Maravillas, así como la Bella y la Bestia entre otros. Ahora hablando de personajes que han logrado impactar positivamente ¡claro esta!... tenemos al Quijote que irradia a través de su más sencilla humanidad un amor inconmensurable, hacia una mujer y un ideal, una locura fantásticamente extraordinaria pues; como dice un adagio popular todos tenemos algo de loco y poeta, refiriendo esto a la gran reserva imaginativa que nos permite ser creativos e innovadores.
Por eso la locura del Quijote es grandiosa, a pesar de algunas veces confundir la realidad con la ficción. Lo más importe de este personaje es el mensaje que nos deja el cual sería algo así como; mantener despierta nuestra imaginación, ser creativos e innovadores en la transformación de nosotros mismos, así como; nuestro entrono social, familiar y laboral entre otros.
El contenido que nos aportan los libros, puede convertirse en una herramienta liberadora, ya que además de nutrir el espíritu y emancipar nuestro pensamiento, contribuye a expandir nuestro conocimiento, además de enriquecer nuestro vocabulario y formar una conciencia crítica en nosotros.
La lectura más sublime es quizás la Poesía por su alta carga emocional, la cual es capaz de impactar reflexivamente al lector cuando toca de manera descriptiva, aunque en forma literaria ¡claro esta! Una realidad especifica. La poesía puede alegrar el corazón, también hacerlo arrugar es decir; puede sacar lágrimas de quien lo lee. El calificativo sublime postulado al inicio del párrafo, obedece a que es mejor alimento, aliciente, o cura para el alma sosegada, enferma de soledad espiritual. Los libros permiten al lector entrar en contacto con la memoria viva del autor, igualmente recrean en la mente de quien lee imágenes, de escenarios geográficos fantásticos, en contextos sociales, políticos, filosóficos, sociológicos determinantes.
El ejemplo más vivo del que se pueda tener más o menos una referencia de esto sería; la Revolución francesa que acabo con la Monarquía imperante de la época, surgieron mentes brillantes como las de Francisco De Miranda y Russo entre otros. La persona que lee aprende a construir ideas y a transmitir imágenes a través de la descripción narrativa, igualmente desarrolla un gran potencial creativo.
Frank Uzcátegui
f.of.uzcategui@gmail.com
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